Té

El té (chá, 茶) es la bebida más popular de China. Su consumo en el país es de lo más habitual, bien como sustituto natural del agua, bien para el cuidado de la salud, o bien como simple placer de degustarlo; también se utiliza en la medicina tradicional y en la cocina china.

El té es la bebida hecha con las hojas y brotes de la planta del té (Camellia Sinensis) –tras métodos de proceso tradicionales– y agua hervida –en infusión–. Su historia tiene casi cinco milenios; su origen lo sitúan en el año 2737 a.C., en época del emperador chino Shen Nong. Desde entonces, y tras un gran desarrollo, la cultura del té es de gran importancia en China –se distinguen conceptos importantes como chá wénhuà (茶文化, “cultura del té”) y chá yì (茶艺, “arte del té”). Esta cultura engloba todo lo relacionado con su sabor, preparación y costumbres en torno a su consumo, y varía con respecto a la de otros países asiáticos y europeos, como India, Corea, Japón, Vietnam y Reino Unido.

Tres momentos en el proceso de elaboración de té en una pequeña fábrica de Zhangjiagang, Jiangsu; desde la recogida de las hojas hasta su secado.

Variedades de té

El té en China se cultiva tradicionalmente en las provincias del sur, especialmente a lo largo de la cuenca del río Yangzi (o Yangtsé). Hay una inmensa diversidad de tipos de té –como decíamos, todos ellos dentro de la planta Camellia Sinensis–, dependiendo de la región y de su calidad; cada uno con su propia historia y cultura, su forma de prepararlo y sus propiedades beneficiosas para la salud.

El factor más importante para la clasificación del té está en las diferencias en el procesamiento y en los niveles de oxidación tras su cosecha. Así, el té chino se puede clasificar en seis categorías principales: verde, blanco, amarillo, oolong –o azul–, rojo y negro –o fermentado–. Así mismo, dentro de estas categorías existen muchísimas variedades, incluso más de mil.

Té verde (lu cha)

Para el té verde (lǜ chá, 绿茶) las hojas se recogen frescas; después de someterse al secado, se prensan, enrollan, trituran y finalmente se secan, sin que haya sufrido una oxidación durante su procesado. Es el tipo de té más consumido en China y hay numerosas variedades en las provincias de Zhejiang, Hubei, Henan, Jiangsu, Jiangxi y Anhui.

Té blanco (bai cha)

El té blanco (bái chá, 白茶) se hace con las delicadas yemas y hojas jóvenes de la planta. Estas se dejan marchitar ligeramente, después se secan al sol y son ligeramente procesadas, teniendo una leve oxidación entre el 10 y el 30%. Este proceso preserva las características de su sabor y su alto contenido en antioxidantes. Su nombre deriva de la fina pelusa blanca que tienen los brotes sin abrir. Aunque principalmente es una variedad típica de la provincia de Fujian, también se elabora en otras provincias chinas.

Té amarillo (huang cha)

El té amarillo (huáng chá, 黃茶) es un té especial, procesado de forma parecida al té verde, pero con una fase de producción añadida. Tras la fijación, el proceso que permite parar la oxidación del té, se procede a cubrir la hoja con una tela húmeda. Esto da lugar a una oxidación no enzimática, y es lo que realmente caracteriza este té. Después la hoja se seca y se repite el proceso una segunda vez. Este té tiene una apariencia muy similar al té blanco y algo más amarillenta que el té verde, un aroma diferente y un sabor con un punto entre estos dos tés.

Té oolong (wu long cha) o té azul

El té oolong (wū lóng chá, 乌龙茶) es una una variedad de té con oxidación parcial, situándose entre el verde y el negro en oxidación. Esto le da un característico tono azulado, por lo que también es conocido como té azul. La mayor producción proviene de las provincias de Fujian y Guangdong (Cantón).

Té rojo (hong cha)

El té rojo (hóng chá, 红茶) es una variedad con alta oxidación y mayor cantidad de teína. Su conservación y la de su sabor puede durar varios años; por ello, se comercializa y es muy consumido fuera de China desde hace siglos –en Occidente se le conoce como té negro, por lo que suele haber confusión con el verdadero té negro y su variedad Pu-erh–.

Té negro (hei cha), fermentado o “dark tea”

El té negro (hēi chá, 黑茶) –también llamado dark tea en Occidente– es una variedad que ha sufrido fermentación microbiana, desde varios meses hasta muchos años. Se elabora principalmente mediante su almacenamiento dentro de moldes y se adquiere en diferentes formatos, envasados en forma de discos, cuencos, ladrillos o bolas. El más conocido en China es el Pu-erh (pǔ ěr chá, 普洱茶), proveniente de la región de Pu’er (Yunnan) –como hemos dicho, en Occidente es también conocido como té rojo–. Su proceso de fermentación puede durar de 2 a 60 años en barricas cilíndricas de bambú, lo que hace que las hojas y su infusión alcancen un color cobrizo.

Otros tés fermentados populares en China son los siguientes: fú zhuān chá (茯砖茶), de Hunan; liù bǎo chá (六堡茶), de Guangxi; liù ān lán chá (六安蓝茶), de Anhui; lù biān chá (路边茶), de Sichuan; qīng zhuān chá (青砖茶), de Hubei; Tibeti o cáng chá (藏茶), de Tíbet.

Otra variante especial es el hóng chá gū (红茶菇), traducido como té rojo de hongo. Es una bebida fermentada de ligero sabor ácido, obtenida a base de té endulzado y que ha ganado popularidad últimamente bajo el nombre de té kombucha.


Temperatura del agua y tiempo de infusión del té

Según la variedad del té que vayamos a preparar, lo ideal es variar tanto la temperatura del agua como el tiempo de infusión de las hojas o brotes.

Para una óptima temperatura del agua, podríamos generalizar con estos rangos, sin llegar a hervir el agua:

  • Té blanco: 65-75ºC
  • Té verde: 70-80ºC
  • Té amarillo: 70-75ºC
  • Té oolong: 75-85ºC
  • Té rojo: 90-95ºC
  • Té negro: 90-95ºC

En cuanto al tiempo de infusionado, es recomendable adecuarlo al número de veces que infusionamos el té, ya que realmente el buen té puede y se debe infusionar varias veces. Así, generalizando, podríamos decir que para el té verde, la primera infusión suele ser de unos 60-90 segundos; la segunda, de 90-120 segundos; la tercera, de 2-3 minutos –de ahí en adelante podemos guiarnos por el color y aroma del té–. Para el resto de tipos de té podemos aumentar algo este tiempo, siguiendo su orden en cuanto a oxidación.

Estos son pautas generales. Lo más adecuado es seguir las recomendaciones de productor o vendedor del té, y a partir de ahí, nuestra experiencia irá haciendo el resto.

Otros consejos para la preparación del té

Todo detalle nos puede ayudar para disfrutar al máximo del sabor y propiedades del té. A continuación, algunos otros consejos y orientaciones:

Calidad del agua: la mayor parte de nuestro té es agua, de ahí la importancia de su pureza. Un agua de baja calidad hará que un buen té no llegue a su nivel óptimo.

Calentar los recipientes: es conveniente enjuagar con agua caliente tanto la tetera como las tazas, desechando esta agua. Así, el té mantendrá mejor su temperatura con los recipientes ya calientes.

Llenar por partes: tanto si utilizamos tetera como si utilizamos directamente nuestra taza, podemos verter una parte (puede ser un tercio) del agua caliente; luego añadir las hojas y, finalmente, el resto del agua.

Uso de filtro: hoy en día es muy práctico el utilizar filtros para infusión en el caso de que el consumo del té no sea inmediato y queramos que las hojas de té no permanezcan en remojo demasiado tiempo. Hay teteras con filtros de acero inoxidable o cristal ya incluidos; también filtros universales de acero inoxidable para uso en tazas y teteras.

Mantener nuestra tetera y tazas en buenas condiciones: es recomendable evitar utilizar la tetera y recipientes para otro tipo de bebidas; tampoco utilizar jabones agresivos o muy perfumados para lavar todo ello. Así, además de alargar la vida útil de todo ello facilitaremos que el té mantenga su sabor y propiedades originales.


La ceremonia del té

La ceremonia del té (chá dào, 茶道, literalmente “camino del té”) es el ritual tradicional para la preparación y consumo del té. En China empezaron a surgir ceremonias del té a partir del siglo VIII, cuando se comenzó a usar como una bebida refinada por las clases altas. Hoy en día se suelen llevar a la práctica en circunstancias especiales, como reuniones familiares o de amigos, celebraciones, reuniones de trabajo, etc.; también como señal de respeto, de gratitud o de disculpa.

En la ceremonia habrá un encargado que será la persona que haga todo. Para empezar, se usan tres teteras: una para calentar el agua –que hoy en día puede ser eléctrica–; otra para infusionar las hojas de té –la forma de esta a menudo no es de tetera sino de recipiente circular con tapa–; una última para servir el té. Esta última tetera y los vasos o cuencos pequeños utilizados para beber son enjuagados previamente con agua caliente, para que el té conserve mejor su temperatura.

Se ha de usar agua natural, y calentarla sin llegar a ebullición –como ya hemos dicho, dependiendo de la variedad del té, para que mantenga su sabor y propiedades–. El té se deja infusionar y se sirve colocando los recipientes en círculo para servir a la vez. Los vasos se llenan hasta la mitad porque, según la tradición china, el resto debe llenarse de positividad, amistad y respeto.

A continuación, se pasan los vasos uno a uno a los asistentes. Tras apreciar su aroma, los participantes beben el té, sosteniendo el vaso con los dedos pulgar e índice, y el dedo corazón bajo el vaso. Si desean más té, este lo servirá el encargado de la ceremonia; nunca se lo servirá uno a sí mismo.


Propiedades y beneficios del té sobre la salud

Las hojas del té ofrecen múltiples propiedades y los beneficios de su consumo en infusión son numerosos. Aunque difieren según variedad y estilo, todos los tipos de té mantienen características y efectos positivos compartidos al provenir de la misma planta (Camellia Sinensis). También podríamos decir que, en general, cuanta menos oxidación tiene el té –verde y blanco– mejores niveles de beneficio nos ofrecen.

En resumen, estos serían algunos componentes químicos presentes de manera natural en el té: polifenoles y flavonoides, que actúan en el cuerpo como antioxidantes; sales y minerales beneficiosas como hierro, calcio, cinc, potasio y magnesio; vitaminas (A, B1, B2, B6, B12, C y D); teína; taninos; L-teanina, etc.

Sin entrar en detalles muy técnicos, todos estos componentes hacen que el té nos ofrezca múltiples beneficios, como los que vemos a continuación:

  • Ayuda en la prevención de y el tratamiento de enfermedades cardiovasculares: baja los niveles de colesterol y la tensión arterial, regulando el flujo sanguíneo y protegiendo arterias y venas.
  • Mejora la resistencia al proceso de envejecimiento y a ciertas enfermedades como el cáncer.
  • Regula la glucosa en la sangre, controlando así la diabetes.
  • Tiene propiedades neuroprotectoras, mejorando la función cerebral, la memoria y previniendo el deterioro cognitivo y enfermedades como el Alzheimer.
  • Acelera el metabolismo humano y la quema de calorías, ayudando a reducir peso; además, disminuye la acumulación de grasa en el cuerpo –se dice que el té pu-erh es uno de los que más concentran esta propiedad–. Por otro lado, ayuda en la regulación del apetito.
  • Ayuda en el proceso digestivo, en la correcta asimilación de los nutrientes, favoreciendo la expulsión de los desechos y evitando molestias y signos adversos.
  • Reduce las bacterias bucales y que a mejora la salud de dientes y encías. También disminuye el riesgo de padecer cáncer en la boca.
  • Ayuda en la relajación y en el estado anti-estrés.
  • Mejora la capacidad de atención y concentración. Además, en comparación con el café, el efecto estimulante del té es menos agresivo; contiene una cantidad de teína/cafeína muy inferior y su ritmo de absorción y efecto es más lento y duradero.

Venta de té en China

En China existen varias opciones e infinitos lugares para comprar té. Por un lado, son muy habituales las tiendas especializadas de té, las cuales ofrecen una amplia gama de variedades y precios, y donde además podemos probarlos antes de adquirirlos.

Por otro lado, están las teterías o casas de té (chá guăn, 茶馆 / chá shè, 茶舍), normalmente con variedades y precios más selectos. Son lugares muy especiales donde, además de comprar té, podemos simplemente pagar por degustar té y pasar un rato agradable.

Por último, siempre tenemos la opción de las tiendas o supermercados generalistas, donde nos podemos encontrar las marcas más “industriales”, y donde la calidad y el precio son más ajustados. También la compra online es muy utilizada y muy interesante para acceder a todas las gamas de té –especialmente popular en China es la tienda online Taobao–.

Vista la gran cantidad de variedades de té que hay en China, es de suponer que su precio también oscila mucho. Y así es; dar un precio medio es muy complicado, ya que el rango de precios es espectacular: por una cantidad habitual de 50 gramos, podemos pagar desde menos de 20 yuanes hasta una media cercana a los 80 yuanes, y también superar los 800. La mayor parte del té producido en China se consume dentro del país. Además, las gamas más altas no se suelen exportar, excepto a las comunidades chinas en otros países.


Otras infusiones tradicionales chinas

Además del té, en China son tradicionales numerosos tipos de infusiones y tisanas, algunas de ellas muy relacionadas con la medicina china tradicional. Veamos algunas de ellas.

Té de jazmín (mo li hua cha)

El té de jazmín (mò lì huā chá, 茉莉花茶) es el té perfumado más popular en China. Normalmente está basado en té verde o té blanco, con agregado de flores de jazmín que le da un sabor sutilmente dulce. Su origen se remonta a tiempos de la Dinastía Song (960-1279) y es toda una especialidad desde entonces.

Su proceso de elaboración es de lo más laborioso y delicado. Las hojas de té son cosechadas en primavera y almacenadas hasta verano, momento en el que las flores de jazmín están floreciendo. Estas flores son recolectadas el día en el que sus pétalos más pequeños están bien cerrados y se mantienes en refrigeración hasta llegada la noche. Durante las primeras horas de la mañana, cuando las flores comienzan a abrirse, el té es mezclado con las flores y almacenado el resto de la noche. Durante este florecimiento nocturno el jazmín transmite su fragancia al té; en cuatro horas el té absorbe la fragancia de los capullos de jazmín abiertos. Este procedimiento se repite hasta seis o siete veces más. El té absorbe la humedad de las flores frescas de jazmín por lo que debe ser secado nuevamente para prevenir el deterioro.

Especialmente popular es el té de jazmín de Fujian, pero también lo producen en las provincias de Hunan, Jiangsu, Jiangxi, Guangdong, Guangxi, y Zhejiang.

Té kuding (ku ding cha)

El té kuding (kǔ dīng chá, 苦丁茶), literalmente “té de clavo amargo”, es una infusión especialmente amarga. Debido a las similitudes en apariencia, se elabora a partir de plantas de diversas especies, en formato de hoja enrollada; las dos más comunes son las especies Ligustrum robustum, más cultivada y usada en la provincia de Sichuan, e Ilex kudingcha, común en el resto de China.

Según la medicina tradicional china y otras investigaciones, el té kuding tiene diversas propiedades beneficiosas: ayuda a liberar toxinas, mejorando el resfriado, rinitis, bronquitis, tos, picor de ojos y dolor de cabeza; mejora la circulación sanguínea, bajando la presión arterial y reduciendo lípidos en sangre; facilita la digestión y ayuda a mantener un peso corporal adecuado; mejora la concentración y la memoria; además, tiene efectos antioxidantes y propiedades antiinflamatorias.

Té de crisantemo (ju hua cha)

El té de crisantemo (jú huā chá, 菊花茶) es una tisana hechas con flores de las especies Chrysanthemum morifolium o Chrysanthemum indicum, populares en el este de Asia. En su preparación, las flores de crisantemo, normalmente secas, se maceran en agua caliente (entre 90 y 95°C, después de hervir) en una tetera o la propia taza. La bebida resultante es transparente y de tono amarillento.

Y muchas otras más…

También existen otras variantes de infusiones muy interesantes y con grandes propiedades; a base de flores, como el osmanto (guì huā, 桂花), el loto (lián huā, 莲花) o la orquídea (lán huā, 兰花); raíces de plantas, como el ginseng (rén shēn, 人参) o el jengibre (shēng jiāng, 生姜); hojas de árboles, como la especie milenaria ginkgo biloba (yín xìng, 银杏, “albaricoque plateado” o bái guǒ, 白果, “fruta blanca”); frutas secas, etc.